La multitarea digital —responder un mensaje mientras se lee, cambiar de pestaña, mirar un video «de fondo»— produce la sensación de avanzar en varios frentes. En la práctica, el cerebro no sostiene dos tareas complejas a la vez: alterna entre ellas. Cada cambio deja un residuo atencional que reduce la calidad de ambas.
La fragmentación se nota en la lectura interrumpida, en las notas incompletas y en la dificultad para recordar lo estudiado. Un bloque de trabajo con una sola tarea, aunque sea más corto, suele rendir más que un tramo largo salpicado de interrupciones.