Estar siempre disponible parece una virtud: responder rápido, no perderse nada, mantener el hilo de varios grupos a la vez. Esa hiperconectividad, sin embargo, convierte el estudio en un intervalo entre avisos. La dependencia no se mide solo en horas de pantalla, sino en la dificultad para aplazar la revisión del dispositivo.
Recuperar márgenes de desconexión —silenciar notificaciones, dejar el teléfono fuera de alcance, acordar horarios de respuesta— no es renunciar a la tecnología. Es una forma de usarla sin que ocupe todo el campo atencional. El propósito de este recorrido es ayudar a quienes estudian a recuperar el control sobre el tiempo.